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Las finales de Champions y Europa League se jugarán en la misma semana

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ESPN Digital

 

BARCELONA -- Suele ser recurrente que al final de un partido del Barcelona o la selección argentina distintos rivales se acercan a Lionel Messi para solicitarle su camiseta; sin embargo, el considerado mejor futbolista del mundo, también tiene una colección de playeras que ha reunido a través de los años.

El delantero del Barça mostró a través de su cuenta Instagram su colección de camisetas que tiene en casa en un espacio que bien podría ser un museo.

Entre la colección destacan nombres de grandes futbolistas a los que ha enfrentado ‘La Pulga’, tanto a nivel de clubes como selección, algunos de ellos son sus amigos y compañeros de equipo como Gerard Piqué, además de Francesco Totti, Iker Casillas, Raúl, Thierry Henry, Deco, Cesc Fábregas, Sergio Agüero, Ezequiel Lavezzi y la de su ídolo de la infancia y paisano, Pablo Aimar, entre otros.

En la fotografía que el crack del Barcelona publicó en su cuenta de Instagram aparece en el centro de la imagen junto a su hijo Thiago, y llama la atención la playera del también argentino que milita en el León de México, Mauro Boselli, a quien enfrentó en una ocasión en un juego de pretemporada.

 

MADRID -- La ida de la semifinal de Champions League que se disputará este martes en el Santiago Bernabéu será la prueba más difícil que ha afrontado hasta el momento la zaga merengue, que se ha valido más de la pegada de la delantera que de sus dotes defensivas para llegar a estas instancias.

Aunque el cuadro merengue está lejos de ser el equipo más goleado de España, la presente temporada ha sufrido más de lo normal para mantener la puerta a cero. Suman ocho partidos consecutivos concediendo un gol o más y sólo han podido mantener la puerta a cero en diez ocasiones. Ninguna de ellas en Champions League.

“Ojalá se consiga la portería a cero, pero si no se consigue y estamos en Cardiff, igual estará contento el público”, dijo Dani Carvajal en rueda de prensa tras el último entrenamiento de cara al encuentro.

En la capital española preocupa de sobremanera la frecuencia con que los rivales hacen daño en la portería del Real Madrid.

Zidane, no obstante, niega que su red se vea perforada con “facilidad” prefiere destacar que su equipo no permite muchas oportunidades de gol.

“Facilidad tampoco; no podemos decir que el adversario llega con facilidad. Nosotros no mantenemos la portería a cero como el año pasado, es verdad. Lo que intentamos es evitar al máximo que el rival nos complique metiendo goles. Pero al mismo tiempo te digo que esto no se evita totalmente”, dijo Zidane.

En condiciones normales, esa tranquilidad de Zidane y sus hombres, siempre y cuando acaben por “anotar un gol más que el rival”. Pero la fórumla se antoja arriesgada ante un equipo como el Atlético de Madrid que suma 28 partidos sin recibir un solo gol.

El técnico lo sabe, por lo que admite que la clave para llegar vivo a la vuelta, en la que ejercerá de visitante en el Calderón, pasa preciamente por evitar que el Atlético marce un tanto en el Bernabéu.

“El adversario también juega y el Atlético tiene sus armas para hacer daño al rival. Lo importante es, como siempre, hacer un gol más que el rival. No es el caso mañana que es una eliminatoria. Mañana tenemos que mantener la puerta a cero”, dijo el técnico.

Para ello podrá volver a contar con Raphael Varane, que descansó el fin de semana ya que según admitió el jugador “no estaba al 100%”, tras de volver el miércoles pasado ante el Deportivo, luego un mes de ausencia por lesión. Y Zidane no puede sonar más aliviado por eso.

“Raphael Varane está bien, recuperado; tengo a los tres (centrales). Nos falta Pepe, que le falta algo para estar con nosotros. Pero los tres están muy bien y contento de tener a los tres en este tramo final porque hemos jugado muchos partidos teniendo sólo a Nacho y Sergio. Ahora tener tres, major”, dijo el entrenador.

Aun así persiste la preocupación por los riesgos que el Madrid asume en defensa, y en especial, cuando Keylor Navas se encuentra en la puerta.

Los números del tico en lo que va de la campaña dejan mucho que desear. Sólo ha logrado mantener la puerta a cero en cinco ocasiones, cuatro en liga y una en el Mundial de Clubes, en los 35 partidos que ha disputado hasta el momento. Preocupa, sobre todo, su estado de ánimo luego de que resurgieran los rumores que apuntan nuevamente al fichaje de David De Gea el próximo verano para hacerse cargo de la puerta merengue.

Ante las dudas, Zidane volvió a defender a su arquero, quien afirmó “se encuentra bien. Está bien de ánimo; se habla mucho de esas cosas (de Gea), pero él está concentrado en lo que tiene que hacer y lo veo bien”.

Para Zidane y sus hombres el éxito de mantener una portería impoluta estará, más que en las manos de Keylor, en “los pequeños detalles”, y tratándose del Atlético, cuentan con que será una “eliminatoria de pocos goles”.

“Esos pequeños detalles serán el balón parado, manejar los tiempos… Cualquier resultado ganando, intentando dejar la portería a cero, es bueno”, dijo Dani Carvajal.

LA ANSIEDAD, OTRO FACTOR DE RIESGO

Mucho se ha hablado en estos días de la enorme diferencia en rendimiento entre el equipo de lujo de Zidane y la unidad de relevo; sobre todo desde que el once de las estrellas – Cristiano, Benzema, Modric y compañía – dejó mucho que desear en su actuación frente a Valencia, cuando nuevamente terminaron salvándose sobre la hora con un tanto de Marcelo tres días después de que los jóvenes – James, Isco, Asensio y el resto de suplentes – golearan por 2-6 al Deportivo.

Y como no podía ser de otra manera, será el escuadrón de elite el que se enfrente al Atlético en la cancha del Bernabéu. La única duda radica en quién será el que supla a Gareth Bale, si bien todo apunta a que el elegido saldrá entre Isco y James.

Zidane atajó la escasa “confianza” que proyecta el equipo A atribuyendo su bajón de juego ante Valencia a cierta “ansiedad” por mantenerse vivo en Liga y el “estrés” de final de temporada.

No obstante, aseguró que sus hombres no caerán en el mismo error ante el Atlético, pues tienen demasiado en juego.

“Es una sensación normal. Ansiedad, estrés… Todos los jugadores, no sólo en el Madrid. Todos tienen un poco de ansiedad al final de temporada, pero lo normal. La presión que debe tener un jugador para una semifinal. Mañana no. Están acostumbrados a este tipo de partidos y ojalá nosotros entremos bien en el partido. Lo que me importa a mí es que el equipo esté bien concentrado”, dijo.

En esa concentración, también contempla el riesgo de quedarse con diez hombres, como ya ocurriera en la derrota por 2-3 en el clásico frente a Barcelona tras la expulsión de Sergio Ramos, algo que resultó determinante en el resultado. Zidane quiso enviar un mensaje tranquilizador al respecto, sobre todo en lo que concierne a los hombres que suelen emplearse con dureza, como Casemiro.

“Bueno, no se entrena (para jugar con 10), pero lo piensas y el equipo también lo tiene que asimilar. Puede pasar. Nos pasó el otro día contra el Barcelona y otro día contra el Bayern, nos pasó a nosotros a favor.

“Casemiro es muy importante en el medio; sabemos su juego, es fuerte físicamente. Lo hace justo. Yo no le voy a decir que cambie su juego, sus cosas. Lo que tiene que hacer, lo hace perfecto. Si el otro día le enseñaron tarjeta, bueno, puede pasar. Pero nosotros, y sobre todo él, sabemos que si puede evitar una tarjeta, lo va a hacer”, aseguró.

Real Madrid (Paola Núñez | ESPN Digital) -- Lionel Messi se echó al Barcelona a las espaldas y marcó dos tantos en la victoria por 2-3 del cuadro catalán sobre el Real Madrid en el clásico del futbol español disputado este domingo en el Santiago Bernabéu.

No faltó la polémica arbitral, ni el pleito eterno entre Piqué y Sergio Ramos, que acabó viendo la tarjeta roja por cuarta ocasión en un clásico.

En cuanto pitó el final de la primera mitad, Suárez, Piqué y Messi se agolparon alrededor del árbitro Alejandro Hernández Hernández. Su permisividad con los locales; ese no querer cobrar protagonismo para tener el juego bajo control, acabó poniéndolo bajo los reflectores del Santiago Bernabéu. Hacía escasos minutos que había perdonado la segunda amarilla a Casemiro por un tremendo pisotón a Lionel Messi con el que cortó su carrera hacia la portería de Keylor, que estaba a punto de enfrentarse solo a la mayor amenaza culé. Pero el enojo de Messi venía de antes, cuando Marcelo le propinó un codazo en la boca, provocándole una herida que sangró aparatosamente. Una falta que el árbitro consideró involuntaria, por lo que no vio ni la amarilla.

Real Madrid era un manojo de nervios, pues el partido se les salía de control. Habían dejado pasar sin mayor ruido un penal de Umtiti a Cristiano Ronaldo en el primer minuto que el silbante no concedió sin pensar en lo bien que les habría salvado el partido.

Ambos equipos sabían que la vida les iba en el partido; media Liga para el Madrid y la resurrección para el Barcelona. Salieron, los 22, a pelear como nunca, pero empezó luciendo el color blanco. Modric abría el camino y Cristiano buscaba por todos los medios a Ter Stegen. Ganaban terreno y confianza. Y más cuando Ter Stegen intervino en un par de ocasiones para salvar el cero en su portería antes de que Casemiro, en un golpe de suerte, pusiera el 1-0 en el marcador a los 28 minutos de juego.

Un centro de Marcelo desde lejos para Sergio Ramos, que estrelló el balón en el poste. El rebote le cayó a Casemiro, que estaba solo frente a la portería y solo tuvo que empujar. Aunque Ramos estaba bien colocado, había un pelotón merengue en el área y el Barcelona se enfureció por un posible fuera de lugar. Pero el árbitro lo dio por bueno y no había más que hacer que buscar la remontada.

Hacía rato que Messi se había limpiado la sangre, pero no el enojo. El Madrid sentía que tocaba el cielo y no quiso ver la determinación con la que el argentino buscaba revivir las esperanzas culés. La indulgencia con la que lo dieron por anulado fue su perdición. Cuatro minutos les duró la ventaja.

Descuidaron hasta la marca sobre el '10', que ni siquiera tuvo que entrar de puntitas. Abrió la puerta de jalón cuando la defensa entera se fue sobre Luis Suárez para evitar el disparo y Messi, en una furiosa carrera llegó desde atrás justo a tiempo para recibir el pase retrasado y con un amago de recorte quebrarle la cintura a Dani Carvajal antes de batir a Keylor Navas.

El impacto psicológico en los blancos fue brutal. En un instante pasaron de compartir el control a verse acorralados. Su nerviosismo empeoró cuando al minuto 36 Gareth Bale - que volvía de lesión - pidió su cambio por molestias en el gemelo izquierdo.

Los blancos recobraron la compostura tras el descanso, pero el control seguía en poder del Barcelona, que guiados por el incansable '10' argentino empezaron a creer en la victoria.

No fue un milagro que el Real Madrid aguantara el 1-1 hasta el 72', pero casi. Keylor, que acababa de ampliar la peor racha en la historia de la Liga a 16 partidos consecutivos recibiendo gol, se había lucido con tres paradas. Hasta que llegó el balón al que no alcanzó a llegar en un disparo cruzado de Ivan Rakitic desde fuera del área.

La fortuna que ha mantenido a flote a los blancos lo abandonaba poco a poco. Zidane se había guardado a Casemiro para no acabar en inferioridad numérica y de todos modos tuvo que jugar los últimos 15 minutos con diez. En la enésima entrada con dureza a Messi, el árbitro decidió actual y mostró la roja directa a Sergio Ramos. Peor aún, Ter Stegen lo estaba parando todo.

A falta de golpes de suerte, Madrid sacó fuerzas de la famosa épica hasta que en una carrera a la contra en pelotón, un centro de Marcelo pesca abierto a James, que se anticipa a la salida del arquero alemán para poner el 2-2. Fue inútil. Messi ya se había adueñado del partido y, de nuevo, sin que nadie lo viera mientras todos cuidaban a Andre Gomes de un disparo, Messi atravesó el área transversalmente y con sigilo para poner el 2-3 ante una impotente y desarmada defensa blanca.

De los partidos de vuelta de cuartos de final de la Champions League, el Barcelona es el equipo que menos posibilidades tiene de clasificar a las semifinales después de que cayó 3-0 contra la Juventus, de acuerdo al Soccer Power Index de ESPN.

La Vecchia Signora prácticamente tiene asegurado su pase y el SPI le da el 91% de chances de pasar a la siguiente ronda, lo que es la ventaja más amplia que tiene cualquier equipo de los que están en los cuartos de final.

El duelo más apretado es el Real Madrid vs. Bayern München, que en el de ida quedaron 2-1 a favor de los merengues y el de vuelta se disputará en el Santiago Bernabéu. El Soccer Power Index le da 70% de posibilidades a los madrileños y 30% a los teutones.

Por su parte, el Monaco que derrotó 3-2 de visita al Borussia Dortmund, es favorito para clasificar a las semifinales con 83% y el Atlético de Madrid tiene 84% de pasar sobre el Leicester, luego de que ganaran en el Estadio Vicente Calderón 1-0.

La vuelta del Leicester vs. Atlético de Madrid (en Inglaterra) y Real Madrid vs. Bayern München (en España) se jugará el martes 18 de abril y el Mónaco vs. Borussia Dortmund (en Mónaco) y Barcelona vs. Juventus (en España) se disputará el miércoles 19 de abril.

 

Las finales de la Liga de Campeones y la Liga Europa de fútbol se jugarán en una misma semana a partir de la

temporada 2018/19, según decidió hoy la UEFA durante la reunión de su comité ejecutivo en Helsinki.

La modificación abarcará el ciclo 2018-21, señaló la UEFA (Unión Europea de Fútbol Asociado), que aclaró que las sedes para las dos finales seguirán siendo distintas.

Las finales de los torneos de clubes más importantes del fútbol europeo se juegan habitualmente en semanas diferentes. Este año, por ejemplo, la final de la Liga Europa se juega el 24 de mayo en Estocolmo y la de la Champions el 3 de junio en Cardiff.

El cambio implica retrasar una semana la definición de la Europa League. Para la final del 2019 del segundo torneo europeo, la UEFA ya fijó como fecha el miércoles 29 de mayo.

"Este cambio se realizó para que la final de la UEFA Europa League se disputara, como la final de la UEFA Champions League, tras finalizar la competición nacional", explicó el ente rector del fútbol europeo en un comunicado.

El comité ejecutivo de la UEFA se reunió hoy antes del 41 Congreso de la entidad que se desarrollará en Helsinki.

El Gato sigue arañando goles. Karim Benzema está en plena forma y en plena racha goleadora. El francés sigue aumentando sus registros de blanco, números de un tremendo goleador que no deja lugar a la duda.

 

 

 

Benzema abrió el marcador contra el Alavés y ya son 17 sus goles esta temporada, 9 en Liga. En total, suma 178 goles de blanco madridista, 120 en el campeonato de la regularidad. Karim ya es el noveno máximo goleador de la historia del club en Liga, dejando atrás a Amancio, con el que estaba igualado. En todas las competiciones aparece el octavo en la lista.

A diestro y siniestro

Ahí no queda la cosa. Con su gol al Alavés, Benzema puede decir que le ha marcado al menos un tanto a todos los equipos con los que se ha enfrentado en LaLiga, 31 en total. Podrían ser 32 si el miércoles hace algún gol al Leganés.

De los 10 máximos goleadores que están en activo (Messi, Cristiano Ronaldo, Aduriz, Soldado, Griezmann, Torres, Rubén Castro, Luis Suárez y Vela) es el único que lo ha conseguido.

 

De los 10 máximos goleadores de la historia de la Liga (Messi, Cristiano, Zarra, Hugo Sánchez, Raúl, Di Stéfano, César, Quini, Pahiño y Mundo), solo lo consiguieron Hugo Sánchez, que marcó a sus 33 rivales y Pahiño, que lo hizo a sus 30 rivales. Son datos, los tremendos números del Gato que se pone las botas

Fuente:marca.com

¡Al fin! Una recepción resulta a favor de Brady y Co.

 

La quinta fue, finalmente, la vencida para Tom Brady y los New England Patriots.

En sus últimas cuatro apariciones en el Super Bowl, la acción acrobática y talentosa o la simplemente la suerte de algún receptor pareció dirigir a Brady y a su equipo a la catástrofe.

Sucedió en 2008, cuatro después, en 2012 y parecía que en la edición LI del Super Bowl los Patriots sufrirían la misma suerte: ver cómo una formidable e increíble recepción enfilaba a su rival en turno a ganar el título de la NFL.

Y la escena parecía repetirse en el Super Bowl LI cuando Julio Jones, el formidable receptor de Atlanta, se estiró cuan largo es para atrapar un pase en la banda y mantener la punta de sus pies dentro del campo de juego.

La acción hizo avanzar a los Falcons, que buscaban sólo un gol de campo para, prácticamente, finiquitar el duelo y llevarse el Trofeo Vince Lombardi a casa, pero la defensiva de los Patriots los frenó.

Entonces, apareció Julian Edelman en escena para darle un giro a la mala fortuna de New England cuando de recepciones en momentos clave se refiere y con una acción que ofreció una mezcla de talento, concentración y fortuna, mantuvo viva la flama con la que los Patriots consumaron la remontada más espectacular en la historia de la NFL.

El escenario era el más complicado que Brady y los Patriots habían enfrentado en cualquiera de sus apariciones en el Super Bowl: Atlanta estaba arriba 28-20 y New England buscaba el touchdown y la conversión de dos puntos con menos de tres minutos por jugar en el tiempo regular.

Cualquier error o simplemente un pase incompleto dificultaría mucho la misión del momento.

Fue entonces que Brady lanzó un pase al medio del campo que un defensivo de los Falcons desvió. El balón queda suspendido en el aire y comienza a caer, Edelman se lanza por él y al intentar atraparlo entre las piernas de ese defensivo, dos rivales más llegan a escena para chocarlo casi en el piso.

El ovoide pega en ambas manos del receptor, quien lo atrapa de inmediato sin permitir que éste toque el terreno, lo que hubiera sido suficiente para que se marcara como pase incompleto, y pone una de sus manos por debajo del balón para luego sujetarlo en la yarda 41 de Atlanta.

Los oficiales revisaron la acción y determinaron que Edelman había atrapado el balón. Tres jugadas más tarde, Brady lanzó el pase de touchdown y los Patriots hicieron buena la conversión de dos puntos para forzar al primer tiempo extra en la historia de los Super Bowls y el resto es historia.

El amargo recuerdo de David Tyree
La mala suerte de los Patriots con recepciones en momentos clave comenzó en el Super Bowl XLII.

New England buscaban concluir la temporada de forma invicta, pero los New York Giants no serían presa fácil. De hecho, decidieron que no serían la presa sino el cazador en ese encuentro.

Abajo 14-10, los Giants tenían la última oportunidad de darle vuelta al marcador y enfrentaron una tercera y cinco en su yarda 44. Prácticamente, se jugaban la vida en ese preciso momento.

Eli Manning se preparó para lanzar, por un momento, la defensiva de los Patriots logró acorralarlo en la bolsa de protección y casi lo derriba, pero el pasador se zafó, salió del problema y lanzó el ovoide al centro del campo.

Treinta y dos yardas adelante, David Tyree esperaba el ovoide y a su lado, el safety Rodney Harrison estaba listo para hacer su trabajo y lo hizo, pero no contaba con que la fortuna estaría del lado de los Giants, específicamente en las manos y caso de Tyree.

El receptor de los Giants saltó y atrapó el ovoide mientras Harrison intentaba zafarlo con uno de sus brazos. Entonces, Tyree pego el balón al lado derecho de su casco mientras caía y desafiando cualquier ley natural, logró que el ovoide no pegara en el piso pese al impacto e su cuerpo cayendo al piso.

Cuatro jugadas después, Manning encontró a Plaxico Burress en las diagonales con un envío de 13 yardas para enfilar a los Giants a frustrar los sueños de Brady y los Patriots de una temporada perfecta.

Simplemente, un ‘Deja vú’
Llegó el Super Bowl XLVI en Indianapolis y con él, la oportunidad de revancha de los Patriots ante los Giants.

New England y Brady volvían ser los favoritos por amplio margen, pero los Giants simplemente tenían otros planes.

Los Patriots volvieron a tener ventaja en la pizarra, pero su ofensiva ya había sido anulada desde el tercer cuarto por la defensiva de los Giants, que, a su vez, se habían acercado 17-15 luego de anotar dos goles de campo sin respuesta de su rival.

Los Giants comenzaron su último ataque con 3:46 por jugar desde su yarda 12 y con la urgencia de anotar, al menos, un gol de campo, al tiempo de que debían consumir el mayor tiempo posible para dejarle, a lo mucho, pocos segundos a Brady.

Desde la primera jugada de esa serie, los Giants dejaron en claro que no permitirían de nueva cuenta que los Patriots se coronaran a sus costillas. Manning lanzó un pase largo a la banda izquierda, donde Mario Manningham era custodiado por un defensivo.

Manningham, por encima del hombro –movimiento de los más complicados para un receptor- vio el balón y lo atrapó manteniendo los pies dentro del campo de juego por unos centímetros para que los oficiales lo declaran pase completo.

Los oficiales revisaron la acción y mantuvieron su decisión. Los Giants anotaron con 1:04 por jugar, se fueron arriba en el marcador y dejaron en manos de su defensiva la conquista del título que, eventualmente, llevaron a la Gran Manzana.

Y ahí iban de nuevo Super Bowl XLIX
Los Patriots están otra vez arriba en la pizarra, pero los Seattle Seahawks amenazan con arrebatarles el triunfo.

Primero, un pase de Russell Wilson a Marshawn Lynch por la banda izquierda –otra vez- para un buen avance y jugadas más tarde, la recepción que borraría las sonrisas de toda New England.

Wilson lanzó un pase largo a la banda derecha y Jermaine Kearse saltó para atraparlo junto al defensivo que lo marcaba, lo que provocó que el ovoide rebotara en sus manos. Kearse caía al piso cuando el balón pegó en sus piernas, luego rebotó en sus manos para, finalmente, atraparlo mientras estaba en el piso para ayudar a los Seahawks a llegar hasta la yarda 1 de New England.

La acción le trajo malos, muy malos recuerdos a Brady y compañía, pero gracias a la decisión del coach Pete Carroll de lanzar en vez de correr a las diagonales a una yarda de distancia, la recepción de Kearse se convirtió sólo en una anécdota en la historia de los Patriots